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Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

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Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Mar 14 Feb 2012 - 16:19

Recuerdo del primer mensaje :

Había conseguido el permiso para sacar a mi enamorado con la condición de volver antes del toque de queda que era a las 6:30 PM., por lo cual decidí ir a buscalo temprano. Mi reloj marcaba las ocho de la mañana. Esperaba que no le haya costado levantarse, sobretodo sabiendo de sus problemas al dormir.

Me puse una camisa a cuadros, esta vez sin corbata pues no estaba trabajando. Mis jeans clásicos de estilo algo formal y mis zapatos. Me había perfumado todo y arreglado para estar reluciente para Blasco. Mi corazón latía bien fuerte al saber que lo iba a encontrar. Lo que más me iba a costar era verlo en el salón principal, en donde habíamos quedado en encontrarnos, y no comerle la boca. Pero me reconfortaba la idea de que lo haría luego en alguna esquina o en el cuarto de hotel que había rentado para que estuviésemos juntos un rato mirando una película y comiendo cosas ricas antes de volver.

No lo iba a negar... también habia pensado en estar con él... de una manera más íntima. Habia hecho preparativos por si... bueno, por si Blas tenía ganas de que hagamos el amor. Por supuesto que si no quería o no se sentía preparado. Estaba en duda con ese tema. Era tan pequeño y tan frágil. Algo en mi me hacía pensar que quizás era virgen. Pero no lo sabía. Calculé que quizás se lo podría preguntar si llegara el caso.

Suspiré mientras accedía al salón principal. Gracias a Dios era el día libre de muchos así que no me preocupé por que hubiera gente alrededor que nos viera. Y si las había, no me molestaba. ¿Que acaso no podía llevar a un paciente a dar un paseo dado su excelente comportamiento y mejoría en su terapia? Touché. Tenía todo cubierto.

Sonreí ampliamente y mis ojos brillaron cuando vi a mi niño allí sentado esperándome. Me acerqué a él.
-Buenos Días, señor Wonderhug- le dije con una sonrisa y un tono de voz grave pero juguetón.


Última edición por Marcos Rusconi el Lun 27 Feb 2012 - 22:52, editado 2 veces

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Miér 22 Feb 2012 - 15:49

Aquel lugar al que nos subimos era mágico, sin lugar a dudas. El paisaje helado del invierno inundaba todas las calles a nuestros pies. Emocionado, me inclinaba mucho en la cabina de la noria para observar con los ojos inundados de toda la frialdad y encanto del paisaje. Las alturas me encantaban, algo totalmente ajeno a mis otros temores: por ejemplo, el agua. Nunca aprendí a nadar; me daba demasiado miedo.
Negué con la cabeza lentamente. No. Ahora estaba disfrutando de aquel lugar con mi novio.

Entonces, como en un cuento, como en un sueño, él se acercó a mí. Allí, cerca del cristal de la cabina, nos besamos con mucha pasión durante un tiempo que no pude, ni quise, contar.
Aquel hecho me desconcertó. ¿Cómo pude haber cambiado tanto en tres días? Era impensable, muy complicado de entender. En otro tiempo, me preocuparía por factores más relevantes que los labios de un hombre: por ejemplo la hora actual. Ahora era muy distinto.
Sin embargo, no me preocupaba... Sabía la razón. Le amaba. Ésto provocó que fuera mi máxima prioridad.

Y así seguiría siendo. O eso creí.

-Nunca he venido. Siempre quise... pero no solía pasarme por Londres. Mis tíos eran los que iban a Amsterdam a visitarme y pasar el día con la familia.-murmuré con los ojitos en el suelo. Entonces me giré muy convencido hacia él, abrazándole bruscamente y haciendo que me mirase fijamente.-Nunca he viajado a ningún sitio, y quiero ver tantas cosas... Quiero que me las enseñes. Quiero hoy estar hasta bien entrada la noche contigo, contemplando paisajes como éste.-le dije muy triste, con voz enfadada. ¿Por qué el detective ese tendría que haber puesto el toque de queda? Incluso me puse a llorar un poco mientras le besaba con pasión, abrazaba y miraba enfurruñado. Di una patada en el suelo, secándome con la manga los moquillos que se escapaban de mi nariz tras el lagrimeo.-No es justo... No es justo...

Si algo aprendí de mi padre, es que nada en ésta vida es justo. Todo depende de la injusticia, de la crueldad, del desinterés... Eso era lo que papá mostraba conmigo, y ahora el detective Blacksmile producía en mí. Me sentía terriblemente mal; por un momento se me ocurrió el quebrar su ley. No obstante, no sería capaz de ello: él, por mucho que me doliese, imponía las normas. Yo debía acatarlas, y eso haría. Las leyes son mi punto débil.

-Marcos.-pensé, relajando mi rostro asolado todavía un poco por las lágrimas anteriores. Una duda recorrió mi cabeza.-Sé que puedo agobiarte un poco hablando siempre de Mike, pero él era mi mejor amigo, mi único amigo, una persona extraordinaria...-y era cierto. Cuando hablaba de mí, solía incluir de por medio a Michael. Pero al menos mi razón estaba justificada...-¿Quien es tu mejor amigo? ¿Cómo os conocisteis?-apoyé la cabecita en su hombro, con una enorme sonrisa y ojos enamorados.

Podría ser algo egoísta, algo un poco ñoño, pero le interrumpí al hablar para llenarlo de besos y rozar mis labios con los suyos. Después, con un movimiento de cabeza, le besé en el cuello. Ahora sí, volví a mi posición inicial. Ya no interrumpiría más... Es que no podía entonces haberme resistido a comerle la boca.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Miér 22 Feb 2012 - 19:49

Era hermoso estar tan juntos en esa pequeña cabina que hacia todo más íntimo, más cercano. Lo vi mirar con tanto o más asombro que yo al invernal paisaje de Londres desde las alturas. Confirmé que no les tenía miedo. Gracias a Dios.

Me dijo que nunca había ido a ese lugar ni que había viajado a ningún sitio. Que nunca había podido. Me pregunté por qué si por lo que tenía entendido su familia era adinerada y sus costumbres refinadas. Lo pude ver cuano me señaló a ese restaurant carísimo como si fuera lo más normal del mundo. Luego se puso triste, sabiendo que no podíamos estar fuera hasta tarde, y dio unas pataditas al suelo secándose unas lágrimas. Mi niño lloraba de felicidad por mis besos pero también tenía lágrimas de impotencia. Saqué un pañuelo y lo ayudé a limpiarse. Le tomé las manos y le miré fijamente -Tú viajarás conmigo a donde tú desees. Recorreremos el mundo juntos. Yo sé que quieres estar conmigo hasta bien tarde y créeme que yo también. Me encantaria que nos tiremos a ver las estrellas tomados de la mano- dije con una sonrisa besando su mano -Pero lamentablemente tenemos que respectar ese toque de queda. A mi tampoco me agrada, pero pronto se terminará y podremos hacerlo- intenté reconfortarlo con unas caricias en su mejilla.

Aunque lo cierto es que haría cualquier cosa por él. Pero no podíamos arriesgarnos de esa manera. No nos convenía a ninguno de los dos. ¿Por qué arriesgar si por el momento nos las estábamos manejando para estar bien? Besé la frente a mi niño mientras se me acercaba y lo acarrucaba en mi pecho. Me habló de Mike y me preguntó si yo tenía un mejor amigo. Suspiré -No me agobias, mi niño. Él es otra persona a la que le estoy agardecido por haberte salvado- le dije sin más. No volvería a revivir la trágica experiencia que me había contado en el consultorio -Yo tengo un mejor amigo, sí. Quedó en Argentina siguiendo su camino de vida, pero siempre hablamos. Se llama-- Fui intrrumpido por un hermoso beso de Blas. Dios, nunca lo habia hecho hasta ahora. Interrumpirme con un beso. Pensé que sería la única interrupción que amaría. Lo acerqué a mí y lo besé tan tiernamente como el a mí. Cuando noté que sus labios rozaban mi cuello, lo estiré para que pueda bezarlo mejor. Gemí y suspiré antes de darle otro pequeño beso en los labios y sonreirle.-Dios Blas... si vas a interrumpirme de esa manera... interrúmpeme más veces- guiñé un ojo- Se llama Martin, mi amigo - continué - Nos conocemos desde el jardín de infantes y me ha acompañado en cada acontecimiento de mi vida. Siempre fuimos vecinos por lo cual era fácil vernos o salir por ahí. A veces lo extraño...- admití con un aire de tristeza -pero luego lo llamo y hablamos, nos ponemos al día y ya me siento mejor. Me dijo que quizás vendría a visitarme, pero tenía que ahorrar dinero- le conté mi historia y de a poco revivía recuerdos viejos con mi amigo Martin. Qué epocas. Sonreí ante esos recuerdos.

-Ya ves, también tengo un mejor amigo- le dije con una sonrisa mientras lo acomodaba en mi pecho para que esté bien cómodo. La vuelta se estaba terminando y realmente no quería ir a comer a ese Burguer King. Pero resolví que me pediría una ensalada. No podían ser tan tediosas. -Vendremos aquí cuando tú quieras- le dije picándole una mejilla y señalado a la atracción.
-¿Aún quieres ir al Burguer King?- pregunté -Porque estás a tiempo de cambiar de opinion...- añadí algo sugerente mientras volvía a rodear su cintura con mi brazo y caminábamos a la par.

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Jue 23 Feb 2012 - 22:56

Asentí con algo de tristeza. Siempre quise visitar montones de lugares que leía en libros, en todas partes... Supongo que la realidad era así de cruel: era un experto en los ámbitos sapienciales, pero en la vida misma era todo un niño todavía. Pero él era mi hombre; Marcos era mi amado hombre. Él me enseñaría la vida, me querría. Aprenderíamos el uno del otro siempre amándonos; no tenía duda alguna. Y eso me hacía sonreír de felicidad.

¿Qué lugar visitaría primero del mapa? A lo mejor la zona sur de Europa. España, Italia, Francia... Conocía los tres idiomas, lo que lo hacía todo mucho más fácil para comunicarnos. Me sentía más reacio a visitar Alemania, pues aunque me interesase su cultura moderna, sabía un nivel demasiado básico de alemán. Y ya de Rusia ni te cuento: sería el último lugar al que iría. Amo el frío, pero no hasta un punto extremo, por no decir que su idioma era algo totalmente desconocido para mí.

Después de corresponder su beso con amor, me dejé hacer por las manos de mi hombre. Dios, le quería tanto... Era muy dulce conmigo. ¿Existía alguien mejor que él?

-No, Marcos. Lo siento, no te cortaré más... Suelo anteponer mis sentimientos y emociones a la de los demás. Pero contigo quiero que sea distinto. Quiero que tú tengas más valor que yo. Porque lo tienes; porque es horroroso no respetarte... No lo mereces.-le di otro beso en los labios muy fugaz y rápido, apenas un choque de nuestras paredes que no por ello no fue más hermoso y excitante. Le miré, prestándole mi máxima atención.

Al parecer, su amigo debió de ser una persona muy íntima y cercana para él. Por una parte, me encontraba feliz hasta un punto que sentía que Martín debió de ser una persona maravillosa. Por otra parte, la más pequeña y oscura de las dos, sentía celos de él por saber más de Marc.
Le miré, tras terminar de contar su historia, con determinación. No tenía la menor duda de ello.

-Cuando salga del centro, viajaremos a Argentina. Ya puedes ir preparando las maletas.-le guiñé un ojo. Argentina es precioso, de habla hispana, con un clima estupendo y cultura especial. ¿Por qué no ir? Además, sabía que le haría mucha ilusión. Sonreí como un tonto en pensar en la cara que pondría al volver a ver a su familia y sus amigos...
Me puse algo más serio pensando en su familia. ¿Les caería bien? A lo mejor no... Bueno, no importa, ya tendría tiempo para pensarlo. Todavía tenían que darme el alta...

Me froté un poco la mejilla cuando salimos de la noria y sonreí ruborizado esquivando la mirada de una pareja joven, como nosotros más o menos, que nos miraba algo extrañados. Bueno, siendo sincero, era el hombre el que nos miraba extrañado; la mujer de la relación, en cambio, no apartó ojo de nosotros. ¿Por qué? No tenía mucha idea. Todavía estaba procurando analizar todo eso de las miradas y las acciones y todo eso. Ya de por sí me resultó muy complejo entender que el brillo y la acción del chico eran de extrañeza.

Suspiré de nuevo y miré a Marc, con algo de rabia. Sin embargo, la reprimí antes de hablar, dándole un beso muy pasional en los labios para suprimirlo en casi su totalidad.

-Cariño.-susurré, muy lento. Me avergonzaba un poco tener que decirle aquello delante de montones de personas que paseaban. Tenía la impresión y el miedo de que me escucharían y pensarían mal de mí.-Si no vamos a ir al restaurante, es porque quiero tener, al menos hoy, una vida normal. Las parejas de clase media, normales y corrientes de nuestras edades, en las citas tan usuales que tienen no comen en lugares de cinco estrellas. Sé que no te agrada... Siendo sincero, a mí tampoco me hace gracia. Pero quiero ser como los demás. ¿De acuerdo?-era algo difícil de entender. No obstante, él era psicólogo y podría meterse con mayor sencillez en mi piel.-Mi hombre, mi amado, mi razón de sentir... Esto es algo muy importante para mí. Es muy importante para mí.-le declaré con súplica en mi mirada. El parecerme a los demás era un pensamiento muy estúpido para casi todos, pues cada uno intenta ser, precisamente, único. Pero lo necesitaba, necesitaba ser igual a los demás.

Diez minutos después, ya estábamos en la puerta del Burger King. La fila era enorme, pero no importaba. Entre los menús que habían... Bueno, prefiero el pollo a la ternera, por lo que declaré con sencillez:

-Una hamburguesa de pollo.-no sabía cómo se llamaba. No pedí tan siquiera patatas: tan sólo fanta de naranja, y por que me encantaba su sabor.-¿Y tú...?-pregunté, dejando que Marc dijese qué quería.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Vie 24 Feb 2012 - 12:02

No pude más que esbozar una gran sonrisa cuando me dijo que viajaríamos a mi país una vez que saliera del centro. ¿Podría ser este chico más tierno? No, había encontrado al más tierno del mundo y era todo mio. Y me amaba y yo lo amaba a él. Me quedé pensando por un momento. Me encantaría hacerlo recorrer mi país. Es un hermoso lugar, todos los climas y excelentes paisajes. Seguramente le gustaría mucho. En un pensamiento fugaz nos imaginé recorriendo bosques, montañas, nadando en lagos, durmiendo en hoteles, acampando, besándonos en un hermoso atardecer de campo, en esos en dónde se puede ver al sol gigante escondiéndose en el horizonte. Sacudí mi cabeza para volver a la realidad.

Lo acerqué a mí, y lo besé, haciéndolo mio. Lo vi a él que se ruborizaba al ver que algunas que otras personas nos clavaban la mirada. Sin dejar de acariciarlo miré alrededor: Algunos miraban curiosos, otros con una rara expresión en sus caras como si no supieran qué pensar, otros con cierto asco -mentes cerradas si las hay- e inclusive otras miradas denotaban sentimientos de ternura por parte de quien miraba. Estaba bien. Había de todos tipos de gente. A mi no me importaba para nada pero sabía que a mi niño de alguna manera le llamaba la atención ver a la gente mirando.

Me susurró muy lento mientras lo llevaba abrazado. Me decía que no quería comer en un lujoso restaurante. Que quería ser como los demás, para luego reafirmármelo y decirme que eso era muy importante para él. Sin mencionar que las cosas que mencionó de ser su amado, su razón de sentir, me llegaron directo al corazón como parecían hacerlo todas sus palabras. Quería ser normal... Será que el había vivido entre lujos toda su vida. No existe tal concepto de normalidad. "Normal" es relativo dependiendo de cada uno. Para él había sido normal esta rodeado de lujos. En mi caso yo nací en el seno de una familia de clase media. Apenas comencé a trabajar tuve mi dinero y comencé a ahorrar. Ni hablar del sueldo que me pagan en este hospital que difiere muchísimo del cual me podían pagar en Argentina: sí, este es muchísimo mejor. Pero si había que disfrutar, había que hacerlo, no importaba si tenía que sacar unos billetes de más. Lo importante era pasarlo lo mejor posible. Pero esa vez, hice caso a mi niño entendiendo lo que me decía, totalmente. Acaricié sus cabellos y le asentí con una sonrisa -Por supuesto, hermoso. Tú eres lo que yo más amo y te entiendo- lo besé nuevamente allí en el medio de la calle. -Vamos mi amor- y así de la mano nos dirigimos hacia el Burguer King.

La cola de gente era larga y el menú que podía verse le ponía nombres raros a las comidas. ¿Stacker? ¿Qué era eso? Fruncí el ceño al ver una hamburguesa, bueno, de hecho cuatro hamburguesas en una, con miles de aderezos y complementos, más papas fritas. La cantidad de calorías que eso tendría sólo Dios sabría. Qué horror. Mi niño me sacó de mi miseria al ver semeante aberración al buen comer, diciéndome que se pediría una hamburguesa de pollo. -Yo comeré una ensalada- le contesté. Llegamos al mostrador y pedimos nuestra comida. Luego de unos minutos nos la dieron, había ordenado lo mismo que Blas para tomar. Cuando lo ví ordernarse una Fanta me dieron ganas de tomar lo mismo. Tomé la bandeja y comenzamos la búsqueda de alguna mesa. Para nuestra suerte había una ocupada al lado de la ventana. Nos sentamos y procedimos a comer. La ensalada no estaba mal, tenía sí un poco de gusto a plástico. -Bueno, a decir verdad pensé que su sabor era mucho peor- rei un poco -¿Cómo está tu hamburguesa?- le pregunté a mi niño. Por debajo de la mesa, acariciaba sus piernas con las mías. La comida había pasado. Yo no había terminado mi ensalada. Luego de un rato que quedamos sentados y charlando, decidimos caminar un poco más.

En el medio del camino, guié a mi niño a una pared que estaba un poco apartada y en donde la gente no era tanta. Lo abracé y nos quedamos allí un tiempo -Es que luego de comer me pongo algo perezoso y me dan ganas de estar abrazado a la almohada un rato- comenté - Pero ya no tendré que usar más la almohada porque te tengo a ti. ¿Y qué mejor que abrazar a mi amado?- le comí la boca sintiendo que el frio de a poco se iba llendo, creando un espacio de calor entre nosotros con cada caricia, con cada toque. -Te Amo- agregué. -¿Quieres ir a algún otro lado? Yo... tengo...- dije algo tímido -tengo una sorpresa para tí-

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Sáb 25 Feb 2012 - 20:52

El que lo comprendiese me hizo sentir muy emocionado. El amor de mi vida parecía respetarlo, y eso me hacía sentir tan bien... Estaba muy contento por ello. El que alguien te escuchase e intentase poner en tu piel te hacía sentir bien, cómodo, contento. Eso me ocurría justo en aquel momento.

La hamburguesa con queso no estaba demasiado buena; estaba aceptable y comestible, pero mi refinado paladar era demasiado mimado como para adaptarse a aquella comida. No obstante, me la comí entera con mucha rapidez. Si algo soy, es glotón. Como mucho, pero no engordo casi nada por ello. En un abrir y cerrar de ojos terminé con la hamburguesa y ya estaba degustando el sabor de la Fanta, para poder quitarme el gusto a pollo de la boca.
Marcos, de una forma divertida y cariñosa, me acariciaba las piernas con las suyas. Reí muy suave un momento, intentando escapar de sus piernas que buscaban las mías en aquel juego bajo la mesa. Dejé el vaso encima de la mesa y llevé mis manos ocultas bajo ésta. Sonreí, mordiéndome el labio inferior y le froté con dulzura las piernas.

Las primeras veces que vi a mi amado, pensé que su cuerpo era como el de cualquier otra persona. De hecho, no me enamoré de él por ello: el físico me es menos prioritario que el rostro o carácter. Ahora veía que estaba equivocado: tenía un cuerpo envidiable, con músculos marcados y cuidados.
Tuve que dejar de acariciarle las piernas, pues los músculos que frotaba en ellas me hacían ponerme muy excitado. Puse los codos sobre la mesa, riendo algo nervioso y encantado. Después me incliné hacia él encima de la mesa, comiéndole la boca. Cada vez que pensaba en todo lo que tenía, en todo lo maravilloso de él que descubría cada segundo, me hacía sentir más y más orgulloso de poseerle.

Al cabo de algunos minutos, en los que le besaba callado(tan sólo rasgando el silencio alguna risilla o comentario muy rápido como "te amo" o "me encanta tu boca"), terminó con su ensalada. Le ofrecí mi vaso de Fanta con los bracitos extendidos, por si quería beber lo poco que quedaba. No tardamos en salir de comer... No fue tan mal; imaginaba que sería peor.

-¿Sorpresa?-exclamé. Sonreí hasta más no poder y me abracé a su cuello, derritiéndome con el qué sería mientras le miraba con la emoción de un niño.-¡Me encantan las sorpresas!-ronroneé. Le besé en los labios de forma extasiada antes de esperar a que me diese la sorpresa. ¿Sería un anillo? ¿Una canción por la radio? ¿Una rosa roja?-Me gustan más las blancas.-advertí. Dicho así, quedaba irracional. Aún así sonreí.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Dom 26 Feb 2012 - 12:47

La manera en que las cosas iban era hermosa. Todo eso parecía un sueño, tan hermoso que no querría nunca despertar. Pero era real, y lo podía decir por el sabor medio a plástico de esa ensalada. En un sueño una ensalada no tendría ese sabor. Me sentía contenido, pero sobretodo, amado. Me encantaba acariciar las pienas de Blas con las mias. Él sonreía y me devolvía las caricias con sus manitos. Me perdía en sus ojos mientras comía y de vez en cuando nos estirábamos para besarnos. Esos besos repentinos eran una de las cosas que más amaba. Comió su hamburguesa bastante rápido, algo que me dejó un poco asombrado. Aunque sabía que no le gustaba. Quizás estaba descubriendo que mi niño era muy glotón. Nos hacíamos caricias durante el almuerzo y nos perdíamos en los ojos del otro. Ni hablar de los susurros de Blas diciéndome "Te amo" entre otras cosas a las que respondía de la misma manera. Me encantaba. Hacían que mi corazón de un vuelco de felicidad. Al fin y al cabo no había salido tan mal, pensé que el lugar y la comida sería mucho peores. Pero más allá de eso, mucho más allá, estábamos nosotros que era lo único que importaba.

Luego de un rato terminamos y salimos ya a caminar. Hacía frio pero entre nosotros nos dábamos calor con nuestros abrazos y esos besos tan tiernos que me hacían derretir. Cuando le confesé a Blas tener una sorpresa, reaccionó tal y como lo esperaba. Sonrió de oreja a oreja y me abrazó fuerte rodeando sus brazos por mi cuello. Rodeé los mios por su cintura para escuchar que le encantaban las sorpresas. Nos besamos y luego me dijo algo fuera de lugar. Pero fuera de lugar porque realmente no había entendido -¿Blancas?- pregunté aún extasiado de ver a mi niño reaccionar tan felizmente. -Dame un segundo entonces- le dije poniendo un dedo en sus hermosos labios.
Me alejé uno o dos pasos para tomar mi celular y llamar al hotel -¿Hola? Sí. Marcos Rusconi. Preparen lo que pedí. Gracias- Simples monosílabos para que no sospeche nada. -Ven conmigo mi amor- le dije con un suave tono antes de besarle los labios y comenzar a caminar.

Llegamos a la puerta de un hotel de cinco estrellas. -Tú no digas nada y sólo sígueme. ¿De acuerdo?- le dije antes de besarle la mejilla y lo tomé de la mano. Entramos al lugar y la recepcionista nos recibió con una sonrisa. Me pasó la tarjeta magnética que abriría la puerta a nuestra habitación y como ya había estado allí antes para hacer los arreglos conocía el camino. Estaba nervioso. Muy nervioso. Esperaba que le gustara. De hecho de los nervios se me resbaló la tarjeta de las manos a la hora de abrir. Hasta que finalmente entramos a la habitación. Antes de entrar, le tapé los ojos con mis manos a mi niño y lo guié hacia adentro. Una vez allí se los destapé y lo abracé por detrás. Era una suite presidencial, de hecho, la mejor. Tuve que sacar algo de mis ahorros para pagarla pero definitvamente valdría la pena. Cuando lo guié hacia adentro había saltado unos de los ambientes que era el que hacía las veces de living, con la mesa para comer, la televisión y esas cosas. Fuimos directamente a la habitación. Había ordenado que saquen la cama, me gané unas cuantas miradas raras pero definitivamente no me importó. En su lugar, lo habían armado con sábanas y colchas suaves, con muchos almohadones alrededor (algunos de ellos en forma de corazón). Junto a la cama, una pequeña mesa con rosas rojas, rosadas y blancas, además de postes y frutas. Había inclusive una fondue de chocolate. En frente de la "cama", estaba la TV por si mi niño quería ver una película conmigo. Y además, un gran ventanal iluminaba la habitación con la luz del mediodía. -¿Tienes ganas de comer postre?- le pregunté con una o dos risillas dada la vasta cantidad de opciones que había y luego le besé una mejilla suavemente. Lo giré hacia mi y lo miré a los ojos. -¿T-Te gusta, mi niño?- le pregunté con muchos nervios.

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Dom 26 Feb 2012 - 16:26

Asentí con una sonrisa.

-Prefiero las rosas blancas a todas las demás.-me expliqué, entre risillas llenas de emoción. ¿Qué sorpresa me tendría preparada? ¿Tal vez un cuenco lleno de fresas? ¡Amo las fresas! Con suerte me regalaba un gatito... Siempre quise uno, pero mamá era alérgica y no podía tenerlo en casa. ¿Qué me decís de un violín? Llevaba desde mi internación en RX deseando el tener uno solo para mí. Poseía montones de instrumentos en cada... Pero me negaba el volver a ella. Allí ya no me querían...

Le seguí plenamente feliz, imginando miles de cosas que podría darme como sorpresa: un beso, una caricia especial, una canción, una frase, un poema, un objeto material, un animal, una mirada... Mi mente divagaba con mucha rapidez entre todas las cosas que podía darme. Le cogí de la mano con mucha fuerza, sin soltarle ni un instante y temblando un poco de ilusión contenida.

Finalmente llegamos a un hotel de cinco estrellas, algo que me hizo ponerme algo reacio e incómodo. Acababa de confesarle que por ese día no quería nada de lujos... Y él me llevaba al hotel más lujoso de todo Londres. Por un instante pensé en comentar algo, con el ceño fruncido, pero él me pidió que no dijese nada. Suspiré, después de todo la culpa no era suya; no sabía de mis intenciones ese día(de hecho no las sabía ni yo). Mucho me costaba renunciar a aquella parte tan caprichosa de mí; ¿para qué negarme más a ella?

-Es una sorpresa. No me importa lo que te haya costado... Aunque intente reprimirlo, me encanta que me malcríen.-admití, con una enorme sonrisa algo enigmática e infantil, besándole en el cuello justo antes de entrar al lugar.

Tras unas breves miradas con la recepcionista, y tras su sonrisa, nos dirijimos veloces hacia... ¿Dónde? ¿Dónde me llevaba? Mi corazón iba muy rápido por imaginar qué me tendría aguardando, y apreté con muchísima más fuerza su mano. Me mordí el labio a la vez que nuestros pasos se dirigían, poco a poco, a su destino.
Finalmente llegamos a la puerta de lo que parecía ser una habitación colocada en una parte muy alta del lujoso hotel, reí con mucha fuerza cuando me tapó los ojos. Con tan sólo esa acción ya me había conquistado por completo: amaba que me tapasen los ojos justo antes de desvelarme alguna sorpresa. Al parecer, mi hombre era toda una caja de bombones que me tenía preparado muchos dulces secretos dentro de ella.

Atravesamos un lugar con un eco muy corto al resonar de nuestros zapatos. Aguzando el oído, procuré intentar saber sus dimensiones aproximadas. No podría asegurarlo, pues mi oído está muy perfeccionado pero no hasta tal punto de calcular con exactitud la altura y ancho de un recinto cerrado, mas me impresionó muchísimo el poder calcular aquel espacio. ¿Dónde me encontraba? ¿En un palacio? Me costaba creerlo un poco.

Llevé las manos a las suyas para forzar un poco sus dedos con el fin de poder observar algo. Estaba tan impaciente por saberlo... Finalmente no pude hacerlo y con una risa nerviosa desistí para que no se pensase que era un niño impaciente(que lo soy, por cierto). Nos paramos en seco en algún lugar, y yo abrí los ojos inmediatamente para clavar la vista en todo el lugar.

No podía creérmelo.

Una cama improvisada de cojines, lámparas y decorados interesantes y snobs. Una mesa llena de flores de todos los colores, una fuente de chocolate y millones de postres encima de una mesa un poco más allá. Televisión enorme de, aproximadamente, cincuenta pulgadas. Suave olor de la fragancia de aquellas flores todavía llenas de vida y la hermosa luz diurna filtrándose por un enorme ventanal; las vistas más codiciadas de Inglaterra.

Me quedé con la boca abierta. Era, era... Estallé en movimiento, primero me llevé las manos a la cara, para reprimir la adrenalina y millones de sentimientos positivos que me llegaban directamente al corazón apunto de estallar. Si fuese un poco más obeso, creí que entonces me daría un infarto. Incluso pensaba que se podían escuchar los latidos desde cualquier parte de la habitación.

Lo primero que hice, fue correr muy rápido a la mesa de las flores, para coger una rosa blanca. La saqué de donde estaba y la olí, sin dejar de sonreír ni mostrar mis dientes en ningún instante, riendo de un lado a otro disfrutando como un niño.
De pronto, la voz de mi hombre, en el otro lado de la habitación, llamó toda mi atención. “¿Quieres postre?”, dijo. Yo entonces le clavé la mirada, como despertando de un sueño, con los ojos enamorados. Volví a clavar la mirada en la mesa de postres y, allí, vi un enorme cuenco de fresas. Lo miré con los ojos desorbitados.

-”Desayuno variado...”-murmuré, recordando mis propias palabras del día pasado.-”... Pero siempre con fresas de postre.”-terminé de decir, con las lágrimas en los ojos. Se había acordado... Dios, estaba apunto de llorar. Le clavé los ojos una vez más y me lancé con mucha fuerza a sus brazos, haciéndole chocar contra la pared. Le comí la boca, le besé, le acaricié todas y cada una de las partes de su cuerpo llorando de felicidad.-¡Te amo, te amo, te amo!-repetí una y otra vez, sin parar ni un instante de besarle o acariciarle. Cada vez los besos eran más pasionales y largos, hasta el punto de que tenía las orejas rojas de tanta emoción contenida. Ahora mis expresiones de amor eran gritos, jadeos y susurros que cambiaban constantemente. Al final todo se tranformó en un susurro en su oído.-Te amo.-le rendí, alejándome un poco, todavía apoyándole en la pared y abrazándole. Llevé mis manos a su cintura y la rodeé, llorando de felicidad.

Al final no pude controlarme, y di vueltas y vueltas todavía con su cintura entre mis brazos. Entre risas, besos y lágrimas. Choqué, o chocó, o tal vez nadie chocó con nada... Estaba tan confuso. El caso es que terminamos cayendo en la “cama”, yo encima de él sin dejar de reír y reír y reír.

-Te amo.-le volví a decir, besándole hasta desgarrarle el aliento.-Te amo.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Lun 27 Feb 2012 - 0:55

Lo vi fruncir el ceño cuando estuvimos en la puerta del hotel cinco estrellas. Me temía que se molestase por eso y lo estuve pensando durante todo el camino. Pero rápidamente me dijo que no le importaba eso ni cuánto había gastado porque le gustaba que lo malcríen –Pues entonces estamos bien porque yo amo malcriarte- dije devolviéndole el beso en el cuello antes de entrar. Dio unos pequeños saltitos de alegría y sus risillas nerviosas cuando le tapé los ojos me mataron de ternura, se comportaba como todo un niño cuando quería, y me encantaba. –Ah, ah, ah, no hagas trampa- le susurré al oído cuando intentó separar un poco mis dedos para poder ver.

Finalmente retiré mis manos y esperé a ver su reacción. Al principio se shockeó y quedó con la boca abierta admirando desde lejos todos lo que había preparado. Luego vinieron los saltitos y los movimientos de aquí para allá. Lo sabía, sabía que reaccionaría así. Tomó una rosa blanca y la olió y allí pude ver su hermosa sonrisa en toda su plenitud. No pude evitar mostrar una enorme sonrisa también, amaba verlo tan contento. Esperaba que notara el cuenco con fresas frescas que había ordenado especialmente por él, y ni bien lo hizo repitió alguna de las palabras que había dicho en la sesión del día anterior y pareció emocionarse aún más.

Corrió hacia mí y el envión que dio dada la emoción me hicieron chocar contra la pared, siendo acorralado por mi niño que repetía que me amaba y me besaba a más no poder. –Te amo Blas, te amo. Esto es todo por ti, es todo para ti mi amor- le decía entre besos. Le correspondí cada beso mientras sentía sus manos tocando todo mi cuerpo y de la misma manera le devolvía esos hermosos y suaves toques que me daba, llenos de emoción. Acaricié su espalda y su pecho, luego su cintura y lo acerqué más a mí mientras profundizábamos los besos. No sólo el jadeaba y susurraba sino que yo también. Sus manos luego se posaron en mi cintura y comenzamos a dar vueltas en la habitación. Reímos al dar vueltas y vueltas hasta que tropecé con una de las sábanas y caímos a la cama. Me aseguré que él cayese encima de mí para que no se hiciera daño. De todos modos estaba todo muy bien armado y la superficie era más bien suave. Reímos y reímos y Blas me volvió a comer la boca, sólo parando para decime que me amaba. Volvimos a besarnos y le respondí con otros “Te amo” entre beso y beso.

-Con calma, campeón- le dije –Al menos saquémonos los sacos- me reí. Me saqué el mío y lo dejé junto a la cama, y luego le saqué el suyo para dejarlo sobre el mío. –Ven Aquí- me apoyé contra la pared y lo senté en mi regazo, para luego coger el cuenco de cerezas y darle de comer en la boca. Las miradas se hacían cada vez más insinuantes, sin mencionar las veces que nos dábamos de comer en la boca del otro. Cuando estuvimos satisfechos tomamos un poco de jugo natural de frutas, y nos quedamos abrazados. Lo besé con pasión, con ganas y deseo mientras acariciaba suavemente su espalda. -¿Qué te gustaría hacer ahora mi amor?- le pregunté mirándolo a los ojos sin poder evitar esconder las ganas que tenía de que hiciéramos el amor. Pero por sobre todas las cosas lo respetaría. La decisión estaba en él. Yo haría lo que él quisiese. Nos seguimos besando, acariciando nuestros cuerpos. Mis manos recorrían su espalda y pasaban a su hermoso pecho y bajaban por su estómago para acomodarse en su cintura. Lo acerqué más a mí, olvidándonos ya de cualquier espacio personal y comencé a gemir con sus besos por todos lados. –Blas- gemí en su oído. Puse mis manos en sus hombros y lo miré a los ojos –Mi niño hermoso, mi amor, mi vida- le dije con un tono suave –Tú eres virgen ¿Verdad?- le pregunté sin pelos en la lengua, pero intentando sonar los más suave y comprensible posible. Porque de hecho sí lo comprendía –Adoro tu cuerpo mi amor- acaricié su pecho y luego su espalda que tanto amaba –Y no tiene que pasar nada aquí. He hecho esto para que la pasemos bien de la manera que sea. No te voy a mentir, muero de ganas de que hagamos el amor- me sonrojé de pies a cabeza –Pero eso sólo pasará con consentimiento, cuando tú lo desees. No tienes que sentirte obligado a hacerlo porque he preparado esto para ti ¿De acuerdo?- le dije con una sonrisa besando la punta de su nariz, pero lejos de poder contenerme comiéndole la boca nuevamente y jadeando entre beso y beso –Te amo con todo mi corazón y nunca te obligaría a nada mi amor-

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Lun 27 Feb 2012 - 19:42

Dios, aquellos besos y gemidos me hicieron estremecer. Saltaron todas las alarmas al instante, quise quitarme la ropa y arrancársela a él, hacerle mío, follarle con la mayor agresividad que era capaz de concederle y desgarrarle la piel con esas acciones. Visualicé en esos besos, en mi mente, a él inclinando la cabeza mientras le hacía una enorme felación. Las imágenes pasaban muy rápidas: penetración anal en cinco formas distintas, masturbación mutua... Pero siempre, siempre entre besos, gemidos, jadeos y la voz del otro.

Pero claro, eso solo era producto de mi imaginación. Todavía no había comenzado nada, y por sus palabras... A lo mejor me replanteaba el hacerlo. No me tomaba muy en serio aquello de ser virgen o no. ¿Qué tenía que ver que fuese la primera vez? Vale que nunca hubiese hecho el amor con nadie, y me dijeron que dolía muchísimo.

A excepción de Derek. Pero él era mi enorme excepción, pues lo nuestro tan siquiera podía definirse como "sexo". Fueron roces eróticos, pero no llegó a nada.

Sin embargo, tenía tanta fe ciega en las personas que amo, que el que me dijesen "no te va a doler" ó "lo haré suave" ya era suficiente para que creyese, precisamente, que lo que decían era cierto y no dolería.

Qué inocente.

-Sí, soy virgen.-murmuré mientras engullía, por mi cuenta, el cuenco de cerezas. Le escuchaba que le encantaba mi cuerpo mientras me mordía el labio inferior. ¿Que le encantaba mi cuerpo? ¿Y el suyo? Todavía no le había visto desnudo, pero estaba casi seguro de que, con lo bello que era su ser, me empalmaría al instante. Reí muy suave en respuesta a su afirmación y caricias. No me consideraba poseedor de un buen cuerpo, pero si mi amado lo decía tal vez tuviese que mirarme más al espejo.

-Eso que acabas de decir es muy profundo.-le dije, muy impresionado. Aquella frase me hizo sentir todavía más querido, y él se había ganado un huequecito en mí. Él estaba deseoso hasta la médula de hacerlo, pero quería esperar por mí; ¿no es... tierno?-Marcos. En éstos días estoy viviendo mi historia de amor, y me está encantando. Me parece como un sueño... Yo también estoy muy excitado, y para ser sincero habría empezado a desnudarte si no hubieses preguntado si era virgen.-con una mano comía cerezas, con la otra acariciaba su cabello con cariño. Estreché los ojos a la par que sonreía hasta desgarrarme, casi, la boca.-Siendo franco, nuestro romance es muy temprano para decir si va a durar mucho. Tengo bastante miedo, pues no conoces del todo lo celoso y egocéntrico que puedo llegar a ser.-una cereza más. Deposité el hueso en el cuenco.-Y yo tampoco sé tanto de ti. Pero, ajeno a eso,-iba a coger otra cereza. Ya no quedaban. Me incliné un instante para dejarla en el suelo.-te amo.-declaré, hundiendo la punto de los dedos en la raíz del cabello. Acariciándola y mimándola. Me acerqué lo suficiente para plantarle un beso íntimo y corto.-Eres una persona estupenda, y además muy sexy.-reí en sus labios, dándole otro muy rápido.

Acto seguido, me levanté de la cama improvisada, mirando a todas partes. Me acaricié, sinuoso, el cuello de la camiseta.

-Y dicho ésto, ¿y los condones?



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Lun 27 Feb 2012 - 22:51

Me admitió ser virgen pero no pareció intimidarse por la pregunta. Tomé eso como algo bueno. Seguía comiendo sus cerezas mientras me hablaba y me decía cuánto disfrutaba esta historia que estábamos escribiendo juntos. Mientras hablaba acariciaba sus cabellos y su espalda por momentos, para no molestarle mientras comiese. Sonreí con su confesión de haberme empezado a desnudar si no lo paraba. Pero no iba a dejar que pase así como así, esto era algo que teníamos que charlar. Lo escuché también decir que era temprano para saber cuánto iba eso a durar y que tenía miedos. –A decir verdad, Blas, yo también tengo miedo- confesé. –Yo también puedo ser muy celoso, y creo que no está mal un poco de egocentrismo. Blas, quiero conocerte, quiero conocer cada parte de ti, quiero que nos conozcamos y seamos uno mi amor- le dije luego de que me haya dicho que me amaba y jugara con sus dedos en mi cabello.

-Tú eres sexy- dije sonriendo mientras se levantaba, y levanté las cejas cuando preguntó por condones. Me emocione. ¿Acaso iba a hacer el amor con mi amado? Me levanté junto a él y me dirigí hacia mi campera para sacar una caja de tres condones que había llevado conmigo, con lubricación extra. Se la mostré a Blas con una sonrisa y poniéndome rojo de pies a cabeza. -¿Y ahora?- solté una risilla nerviosa. Posé los condones en la mesilla que estaba junto a la cama y tomé un pequeño control remoto. Con el apretar de unos botones las luces se atenuaron y las cortinas se cerraron, creando así un clima todavía más cálido e íntimo. Dejé el control sobre la mesilla y volví a acercarme a Blas.

Lo abracé y acaricié sus mejillas, para luego comerle la boca suavemente. Mis manos recorrieron su espalda y su cintura. Los besos se intensificaban junto a nuestros jadeos y sin poder aguantarlo posé mis manos sobre su trasero, empujándolo conmigo hacia la cama en la cual caímos. Lo acosté y besé sus labios, su frente, la punta de su nariz y su cuello. Bajé hasta sus pies para sacarle los zapatos y sus medias para que estuviese más cómodo, luego hice lo mismo con los míos. Volví a subir y lo coloqué encima de mí para bésalo profundamente y con pasión. Nuestros gemidos comenzaban a hacerse sonoros a la vez que nuestros cuerpos se frotaran. Besé su barbilla y bajé por su cuello hasta llegar a su pecho, y desabotoné su camisa que me impedía el seguir besándolo. Se la saqué lentamente para luego besar su pecho y sus pezones hasta su estómago. Volví a subir para encontrar su boca y mientras nuestras lenguas danzaban con la otra acaricié su pecho bajando hasta su bulto en donde posé mi mano y empecé a masajear lentamente. Sin pensarlo bajé el cierre de su pantalón y metí la mano para un toque más íntimo. -¿Te gusta esto mi niño?- le susurré mientras sentí sus manos por mi cuerpo, quizás a punto de hacer lo mismo. Sabría que sentiría un gran placer cuando sus manos llegaran a mi entrepierna y estaba ansioso porque eso suceda. –Te amo- le susurré y seguí besándolo, mordiendo su labio inferior por momentos.

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Mar 28 Feb 2012 - 3:47

Cuando su cuerpo acarició cada una de las partes del mío, rompí a reír a la vez que jadeaba y/o gemía(según la parte del mismo). Sin embargo, cuando me acarició el trasero no pude hacer otra cosa más que temblar. ¿Por qué, os preguntaréis? Por el placer que me producía. Esa parte era muy codiciada por mi persona, más que nada porque, entre que era de la que más orgulloso estaba, era el símbolo clímax de toda relación homosexual. No me importaba, para nada, el tener que penetrarlo yo a mi amado; mas la posibilidad de que eso ocurriese, dada la condición física de ambos y... No sé, tenía esa impresión.

Una vez comenzó a desnudarme, yo no me quedé muy atrás. Le desabroché los botones de la camisa(aunque no se la quité. Me parece sexy un hombre con la camisa abierta de par en par pero sin llegar a quitársela).
Entonces, ocurrió algo que me hizo encontrarme en un estado de felicidad total. Con sus labios, rozó con cuidado y mimo cada parte de mi cuerpo. Una vez llegó al cuello, mis jadeos fueron ascendiendo un poco y eché ligeramente la cabeza hacia atrás rodeando con ambos brazos su cabeza. La acaricié suavemente mientras él seguía descendiendo, y mis gemidos y jadeos fueron en aumento. Por un instante, pensé que en ese preciso instante juntaría sus labios con mi miembro hasta hacerme correr de placer.

Por suerte o desgracia(después caí en la cuenta que era lo primero, pues no tenía por qué terminar tan pronto), caí en la cuenta que me faltaba mucho por saber de mi hombre, sus gustos en la cama y, en general, del sexo.

No obstante, la felicidad se hizo extrema cuando, con los mofletes y en general el rostro rojo, cesó en su descenso por mi cuerpo para clavarme una tímida mirada. Me pareció tan tierno... Cada vez era más tierno. Pasado el momento tan excitante que acabábamos de tener, reí un poco.

-Pareces muy inocente cuando me miras con los mofletes rojos.-murmuré, rindiéndole un beso en uno de ellos.-Si no fuese porque me estás frotando la entrepierna.-volví a reír, intentando quitarle plomo a que me estuviese rindiendo aquellas caricias y masajes en mi entrepierna, ahora mostrándose en su mayor esplendor.

Poco después, no quise quedarme atrás e hice exactamente lo mismo que él. Le besé en el cuello, en los pezones, en la barriga, en el pecho... Y sin dejar de besarle en el rostro, los labios o aquellas preciosas mejillas, le desabroché el pantalón y acaricié su entre-...

... Madre. Si algo me excitó más que el que me estuviesen apunto de masturbar encima de las telas de mi ropa, fue el contacto(indirecto) con su miembro. También estaba muy, muy excitado(eso me hizo sentirme orgulloso, pues sabía que aquello lo provocaba yo). Pero por encima de todo, era muy diferente al mío. Lo pude notar sin tan siquiera verlo de verdad o tocarlo como era debido. Aquellos me hizo estremecer de placer y, sin pensarlo, metí mi mano debajo de su calzón para palparlo y tocarlo mejor. Por último, le quité los calzoncillos dejándolo con tan sólo la camiseta desabrochada y abierta puesta.

Después me alejé un poco para verlo mejor, desnudo, e inmortalizarlo en la privilegiada memoria que poseía. Sonreí muchísimo y llevé un dedo a su glande. Lo aparté casi al momento.

-¿Sabes? Casi podrías haber sido actor porno.-le confesé.-Lo siento por no ser muy... "original".-reconocí, sonriendo sin estar triste lo más mínimo.-Es mi primera vez y... tengo miedo a equivocarme. Por eso me parezco tanto a un espejo.-tragué saliva, después me incliné para besarle en los labios y terminar de desnudarme con una tímida sonrisa. Lancé mi ropa interior por ahí y, aprovechando la situación y que estábamos ambos incorporados(un poco), alargué la mano y cogí los tres condones de la mesita para dejarlos cerca nuestra(pronto los necesitaríamos. También el lubricante).

-Por cierto, ¿te importa si hablamos mientras lo hacemos? Cosas como "perra guarra" o "dame más fuerte, cerda"... No sé, no me atrae mucho. Además así me guías.-le pedí, cogiéndole la mano y llevándola a mi entrepierna, moviendo las cejas de forma seductora.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Mar 28 Feb 2012 - 14:54

No me había dado cuenta cuán rojo estaba y cuando subí y comencé a acariciar su entrepierna mi niño se rió y me contagió un poco la risa. –Yo soy un hombre inocente- bromeé mientras frotaba su entrepierna con más fuerza.

Comenzó a desnudarme él también desabrochando mi camisa pero sin sacármela mientras con sus labios recorría los míos, mi cuello, mi pecho y mi estómago. Lo abracé y seguí acariciando ese hermoso trasero mientras sentía cómo su mano acariciaba mi cuerpo para luego ir bajando y llegar a mi entrepierna. Gemí de placer cuando metió su mano dentro de mi pantalón y allí quedó por un momento. Iba a preguntar si todo estaba bien pero de repente sentí cómo deslizaba su mano por debajo de mi ropa interior para tomar mi miembro por completo. -¡Sí, Blas!- gemí de placer y froté el suyo en su entrepierna un poco más fuerte. Finalmente me quitó lo que me quedaba de ropa, aunque me había dejado la camisa puesta y desabrochada. Se alejó un poco para mirarme y yo también lo miré. Todavía tenía sus pantalones puestos, pero decidí dejar que contemple otro cuerpo que no sea el suyo. Sentía que me miraba con deseo y lo mismo se daba de mi parte. Me mordí el labio inferior mientras lo recorría con los ojos.

Llevó uno de sus dedos al glande de mi pene y jadeé de placer, pero rápidamente lo sacó. -¿Yo actor porno? No… no me interesa, además soy muy tímido para esas cosas. Aunque… aunque la situación en lo que estamos no me haga ver para nada tímido- sonreí y besé sus labios. –Está bien mi amor, tú haz lo que a ti te parezca. No tengas miedo.- llegué a decirle antes que se inclinara y me besara, a lo cual correspondí dulcemente y lo ayudé a sacarse su pantalón y ropa interior.

Mi corazón dio un vuelvo de tan sólo pensar –y sentir- a mi amado completamente desnudo encima de mí, entregado a mí como yo lo estaba a él. Nuestros penes se rozaban el uno con el otro y justo cuando estaba por tomar el suyo con mi mano, me sugirió hablar mientras lo hacíamos. Sonreí. –Por supuesto mi amor- me acerqué a su oído y le susurré –yo te guiaré mi niño hermoso- para luego lamerle el lóbulo de la oreja. Me tomó la mano y la llevó a su entrepierna moviendo sus cejitas de manera insinuante. Mi niño aprendía rápido. Tomé su pene y comencé a masturbarlo mientras lo besaba profundamente y tomaba una de sus manos. –Tócame Blas, por favor tócame. Donde quieras, soy todo tuyo- le volví a susurrar y lamí su cuello. Sentí sus manos por mi cuerpo y los gemidos se hacían cada vez más fuertes. Lo ubiqué encima de mí y nuestros penes comenzaron a frotarse entre sí produciendo que jadeemos y gimamos fuertemente. Sentía su cálido aliento chocar con el mío a medida que respirábamos más y más agitadamente.

Luego de un momento nos giré haciendo que él quede acostado y yo encima. Acaricié sus mejillas y las besé, para luego comerle la boca mientras acariciaba sus testículos. –Esto te va a gustar mi amor- le di un beso más antes de que mis labios recorrieran su cuello, su pecho y sus pezones, en los cuales lamía haciendo círculos con mi lengua. Lo masturbé lentamente mientras seguía bajando, besando y lamiendo cada parte de su cuerpo hasta que finalmente llegué a su entrepierna. Miré hacia arriba para encontrar su mirada y quedé mirando a sus ojos mientras muy lentamente besé el largo de su miembro, de abajo hacia arriba. Luego besé sus testículos y los acaricié con mi lengua. Volví a su miembro y saqué mi lengua para lamerlo desde la base hasta la punta, la cual rodeé con mi húmeda lengua. Cerré mis ojos y lentamente me lo introduje en la boca, levantando mis manos hacia su pecho y acariciando cada centímetro de su cuerpo que lograba alcanzar. De a poco se introducía dentro de mi cálida boca, hasta que sentí la punta golpear contra mi garganta e incluso seguir un poco más adentro. Relajé los músculos de la garganta y comencé a chuparlo con lentitud y pasión, moviendo mi cabeza arriba y abajo, ansioso por escuchar las reacciones de Blas.

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Mar 28 Feb 2012 - 18:50

Sus caricias, sus movimientos me hicieron gemir y jadear en casi su máximo esplendor. Quería hacer el amor con él, y me satisfacía comprobar que el contacto iba evolucionando de forma amena y cálida. Bromeaba un poco sobre el instante, me acariciaba con cariño y deseo, susurraba extasiado cosas que me hacían sentirme cada vez más excitado y me confería todo su apoyo.
Entonces una idea me vino a la cabeza, con mucha fuerza. La idea de que mi amado fuese tan receptivo, comprensivo, ameno y amable me hacía sentirme muy orgulloso de él. Sin embargo, después caí en la cuenta de que no era simplemente por que su personalidad fuese así de abierta(que también), si no que se veía influenciado por todos los estudios que había llevado a cabo para su formación profesional.

Su sabiduría también se debía a sus años en la universidad, y esa timidez que me hacía estremecer de placer.

Todo en él era atrayente para mi persona. Su cuerpo, que ahora era mi mayor prioridad; su mente, la cual me hacía sentirme curioso hacia él... Todo.

Entonces, comenzó. Me apoyó en los cojines e, intentando relajarme, introdujo mi pene en su boca. Mi primera impresión fue de calidez, la segunda de éxtasis y, ya por último, un torrente de placer que se acumulaba sobretodo en la punta de mis dedos. Eché la cabeza hacia atrás, como haría un tiempo cuando me besaba el vientre y los pezones, y contraje muy de vez en cuando el estómago para reprimir el momento de la eyaculación. ¿Momento de la eyaculación? Sí. Era muy usual entre los hombres vírgenes poco experimentados el correrse bastante antes de tiempo del placer. No quería que eso me ocurriese, por lo que acomodé las piernas, los glúteos y manos sobre la capa mullida bajo mí y disfruté de lo que me estaba haciendo. Los gemidos ascendieron hasta volverse agudos a su oído.

Llevé una mano a su cabello, y lo acaricié con un ronroneo muy largo y jadeante a la vez que hundía la yema de mis dedos en la raíz cabelluda.

-Más suave, más suave.-le pedí gimiente, ya contrayendo con mayor rapidez mi estómago. No iba demasiado rápido, pero tenía un miedo tremendo de defraudarle si no llegaba a las expectativas.

Debía hacer algo. No podía estar quieto mientras él se llevaba todo el protagonismo, mientras él era quien me guiase todo el tiempo como una marioneta. Sé que soy virgen y Marcos tenía prioridades, pero... Quería ofrecerle todo lo que quería darle. Todo lo que quería enseñarle.
Con ese pensamiento en mente, le cogí del rostro para alejar con suavidad su boca de mi miembro. Una vez hubo parado, me incorporé rápido(tal vez demasiado) para lamerle los pezones y pellizcárselos con suavidad. Lo hice, sí, mas con torpeza. No obstante, debía de reconocer(con orgullo) que no estaba nada mal para ser mi primera vez.

Le empujé con suavidad hacia atrás, haciendo que su espalda chocase con los cojines. Le besé en los labios y, en ese instante, sentí el sabor de mi propia polla dentro de él. Poco más que excitarme, me enloqueció. Sus jadeos todavía me hicieron sentir mejor, por lo que sonreí con timidez y descendí hasta quedar cara a cara con su miembro.

No era excesivamente grande, tampoco brutalmente enorme. Tenía el tamaño perfecto; algo más grande que la media(eso me volvió a llenar de orgullo. Moriría de soberbia en esa cama a aquel paso).
Lo que más me impresionó, fue lo distintos que eran ambos penes. El suyo era más grande que el mío, pero restando tamaño... La glande se encontraba más abierta, más circular. La piel era más oscura y los testículos se sostenían en una bolsa gelatinosa muy volátil y que danzaba por cualquier movimiento.
En cambio, el mío era distinto. Más pequeño, pálido y con los cojones menos... ¿voluminosos? Más rígidos, podríamos decir. Ambos diferentes, pero igual de hermosos.

"Diferentes", pensé.

-Mi amor, quiero que te corras en mi boca.-le declaré, apoyando ambas manos a cada lado de su cintura, mirándole y tan sólo desviando la mirada para darle una lamida suave en la glande a mi chico, haciéndome gemir y tener que contraer de nuevo el culo para procurar no "terminar" en aquel instante.-Por favor.-le pedí, y volví a besar y lamer su miembro y testículos de forma juguetona y suave. Quería que me diese su consentimiento.



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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Marcos Rusconi el Mar 28 Feb 2012 - 20:06

Pude sentir como se volvía loco ni bien su polla estaba completamente dentro de mí. Sus jadeos y gemidos se volvían más fuertes y agudos y notaba su estómago moverse rápidamente para contraer las ganas de correrse. Intenté ir lo más lento que podía pero es que lo deseaba tanto que ni bien sentir su sabor ya me ponía como loco e inclusive más duro de lo que ya estaba. Llevó su mano a mis cabellos y amé esa sensación por lo cual gemí y me comí su polla con más entusiasmo. Aunque luego me rogó prácticamente que fuera más suave. Aún con mis ojos cerrados, comencé en un ritmo mucho más lento y pausado mientras mi lengua recorría cada parte de su pene.

Luego pareció querer tomar el control y eso me gustó muchísimo de parte de él. Me gustaba que no sea alguien totalmente sumiso sino que pusiera de su parte. Me hacía enamorarme aún más. Se incorporó más rápido de lo que pensaba y le sonreí pícaramente cuando se puso encima de mí. Me lamió los pezones y yo solté un pequeño jadeo mientras acariciaba sus cabellos con mi mano. –Me encanta, Me encanta- dije gimiendo al sentir su lengua en mi pecho. Sus movimientos eran más bien algo torpes, pero me excitaba esa inocencia que tenía, era tan hermoso e inocente pero a la vez quería complacerme. Y ni hablar de las emociones que me hacía sentir. –Bésame el corazón- le susurré y guié su cabeza hacia donde mi corazón latía fuertemente. Le levanté el rostro, lo miré a los ojos y le dije –Te amo-

En ese momento me empujó hacia atrás y choqué contra unos cojines y me comió la boca. Rodeé su cintura con mis brazos y correspondí ese beso con mucha pasión. Pude sentir cómo se volvía loco al sentir el gusta de su polla en mi boca. Jadeé fuertemente y mordí su labio inferior mientras con mis manos acariciaba ese hermoso culito que tenía. Luego sonrió con timidez y comenzó a descender hasta que su cabeza quedó en mi entrepierna. ¿Realmente iba a hacerlo? Moría de placer al pensar que Blas me iba a chupar la polla y moría por sentir sus labios en cada centímetro de mi duro y erecto miembro. Se quedó observándolo como si lo analizara por un momento y luego declaró que quería que me corriese en su boca. Tartamudeé un poco porque su petición me dejó algo atónico. -¿D-de veras? ¿Es eso lo que quieres mi amor?- pregunté mirando hacia abajo justo cuando lamía mi glande. Tiré la cabeza hacia atrás y gemí fuertemente a la vez que lo hacía él y nuestros gemidos se juntaron en uno. Dudé tan sólo un segundo. Yo podía seguir luego una segunda o incluso una tercera vez porque obviamente Blas no se correría hasta que yo lo ayudase. Y para mí sería un placer correrme en la boca de mi amor. –Seguro mi vida, lo que tú me pidas- le asentí y bajé una mano que pasé por sus cabellos y acaricié a la vez que sentí sus labios besando mi glande y su lengua lamiendo mi pene y mis testículos de una manera juguetona que me estaba matando. -¡Sí Blas! ¡No pares por favor!- esa lengua era tan dulce inclusive en esos lugares, la amaba. Lo amaba.

Me volvía loco al sentir su boca adueñándose de mis partes más íntimas y rogaba que no parase entre gemidos que aumentaban su intensidad cada vez más a la vez que mi polla ya empezaba a largar líquido preseminal al sentir a Blas comiéndosela lenta pero apasionadamente. –Oh Dios mio, mi amor… ¡Dios! ¡Sí!- gemía de placer llevando una mano a mi cabeza que tiraba hacia atrás a la vez que movía mis caderas como si quisiera follarme su boca. Pero no lo haría, debía ser suave y dulce con él. Además no quería lastimarle. Luego de un rato así lo sentí venir, esa ardiente sensación dentro de mi pene que lucha por salir violentamente. -¡Blas! ¡Voy a correrme! ¡Blas, voy a correrme mi amor!- le anuncié acariciando y quizás tirando un poco de sus cabellos dada la tremenda excitación que me provocaba.

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Re: Cita Romántica (Marcos - Blasco) [+18]

Mensaje por Blasco Wonderhug el Miér 29 Feb 2012 - 4:15

Las puntas de los dedos se extendieron lenta, pero rigurosamente. Marcos me guió hacia su corazón, y me pidió gimiente que lo besase. Casi lloro de felicidad, y eso hice; como si de su boca la tratase su pecho, moví las comisuras de mí en ella como si de un beso de tratase. Me extasié tanto con su corazón, que el palpito resonante en mi boca me hacía querer más y más. Sus gemidos de placer y su cada vez más cálido cuerpo me incitaba a cometer alguna locura. Sí, yo, Blasco Wonderhug, haciendo locuras por un hombre. ¿Quién lo esperaría? Pues sí, Marcos Rusconi me provocaba eso y más. Por ello me propuse el que se corriese en mi boca, aunque me diese algo de miedo. Por mi amado podría haber desafiado a Narean y su código; por él podría estar follando toda la mañana, toda la tarde y toda la noche bajo la luz del sol, luna y estrellas.

Al principio introduje su pene en mi boca tan sólo por la glande, procurando acostumbrarme a acariciarlo dentro de mi boca con la lengua. Al poco tiempo, me intruje un poquito más, y aumenté considerablemente el ritmo con el que el vaivén de mi cabeza jugaba contra sus caderas. Tan sólo de vez en cuando, rendía mi máxima atención en sus testículos. Debía de reconocer que eran grandes y voluminosos, por lo que los lamía, besaba e incluso introducía levemente en mi boca antes de volver a meter su miembro dentro de mí hasta donde era capaz.
Todo ello lo hice, claro está, bajo la inexperiencia como mi telonera. Intentaba hacerlo lo mejor que podía, mas sabía que cualquiera que no fuese virgen podría haberlo hecho mejor que yo. Esa idea en mente me hacía sentir celos, pensando que no era yo el que le comía la polla y que podría haberle excitado más.

Ambicioso, aumenté mucho más el ritmo. Me dije a mí mismo que lo daría todo; quería hacerle sentir que aquella vez sería espectacular comparada con el resto. Que mi amado se preparase.

Cuando gritó que iba a correrse, no pude más que sentir satisfacción. Lagrimeaba un poco porque con el vaivén de sus caderas junto a mi boca, en algún instante, su largo pene se introducía demasiado hondo en mi persona y me llegaba, casi, hasta la garganta. Sin embargo, no me quejé. Era lo más excitante que llevaba del día, aquello me producía un placer que casi logró hacerme terminar, a mí también, allí mismo.

Con la boca pastosa por sus preseminales y el haber introducido y sacado su pene de mi boca tantas veces, la aparté de su glande. Respiré con necesidad, pues sabía que la necesitaba y necesitaría. Le clavé la mirada, todavía lagrimeando un poco y masturbándole para que la esencia del final no se perdiese.

-Mueve las caderas, por favor. Quiero que hagas lo mismo que antes.-le pedí. A falta de tiempo, pues sabía que se vendría ya, o casi inmediatamente, le besé en el muslo derecho con suavidad y volví a introducirme su pene en mi boca. Con satisfacción, Marcos me hizo caso y movió sus caderas... Eso me hizo enloquecer y mover con todavía más énfasis la cabeza en él.

Finalmente, pude sentir sus gritos de placer segundos antes de que su éxtasis quedase reflejado en semen blanco. Era muy cálido en mi boca, y al salir a propulsión entró casi directo en mí. Dejé escapar alguna lágrima, pues el instante había sido(cuanto menos) el más morboso que había sentido en mi vida. Incluso mi pene había soltado un preseminal de la excitación; por un momento, cuando su último grito rasgó toda la lujosa habitación y llegó a mis oídos, pensé que yo también me vendría. Por suerte, no fue así.

Alunas gotas se quedaron en mi mejilla, otras cerca de la comisura de los labios, otras tantas en su pecho, otras en la entrepierna, los testículos y, ya la mayoría, dentro de mi boca. Miré su pene con deseo, besando con mucha dulzura sus testículos para sorber aquellas gotas de semen, limpiándome la mejilla e, incluso, lamiendo su pecho para sentir aquel sabor pastoso una vez más en mi boca.

-Mi amor.-fue lo único que dije, incorporándome un instante para tumbarme justo encima de él, juntando mi cabeza con la suya y besándole con la mayor pasión que era capaz de ofrecerle, con su sabor en mi boca.-Sé que no soy experimentado, pero te quiero como el que más. El pensar que otras personas han poseído tu semen, tu cuerpo, tu ser.-bajé las manos, a cada palabra, hasta llegar a su ombligo donde cesé de descender.-El pensarlo me llena de envidia. Por eso quiero que siempre recuerdes ésto.

Alargué una mano sutilmente para atrapar el lubricante. Suave, conciso, le hice girarse para que quedase a espaldas mía. Allí, le embadurné un poco de lubricante para que la superficie de su cuerpo quedase resbaladiza. Comencé a masajearle con lentitud, con cariño, sin apartar un instante mi rostro de al lado suya, cerrando mis ojos a la vez que inspeccionaba la espalda, brazos, piernas y... glúteos, de mi amado.

-Éste vínculo, es único. Jamás existirá una vez como ésta.-susurré. Al terminar aquellas palabras, ya dejé de masajearle los hombros y comenzar a descender por su espalda, le besé con dulzura, sin casi rozar nuestros labios.-Porque tú eres mío y yo soy tuyo. Porque tu corazón no latirá de la misma forma con otra persona.-descendí en voz más baja, posando las manos en su culo y acariciándole ambas nalgas con un gemido casi intangible, que llegó hasta sus oídos.-Porque te amo, y me amas.-acaricié, muy lento, la raja de mi hombre. Comencé a abrirle el trasero con suavidad y dulzura, con los ojos cerrados.-Te amo, Marcos Rusconi. Te amo.-jadeé en su oído, después abrí los ojos para esperarme encontrarme con los suyos, en aquella posición tan excitante, hermosa y romántica. Me ruboricé.



Blasco Wonderhug
I love you:
Elle and Me Cool:


Mi hermosa familia:

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